Si, Él, con tilde, mayúscula y en negrita. Si no hubiera derivado en todo lo que derivo podríamos decir que habría sido un cuelgue tonto de niña de 13-14 años sin más ni más.
Resumiendo un poco, la historia es la misma de siempre: chico conoce chica, comienzan a hablar y a ella empieza a gustarle, estan así varios meses mandandose smss y dandose toques al movil (que tiempos, ¿verdad?, eso se ha perdido con tanto whatsapp) y tras un tiempo se lían. Fue la primera vez que me gustaba alguien de verdad y el primer chico con el que me liaba, lo cual supongo que marcará más el asunto.
Él hace promesas falsas, ella se emociona, y un buen día sin venir a cuento recibe un sms diciendo que no quiere nada más con ella. Todo "normal", sin más. Todo se acaba.
Lo que no es normal es que 2 meses más tarde me enterara de que todo fue una apuesta y que, donde yo ya tenía pocos complejos dentro de mi persona, andaban llamandome Ballena por todo el pueblo. Sobra decir el efecto que eso puede tener en una chica de 14 años acomplejada de toda la vida viniendo del primer chico que le gusta. No voy a decir que me arrepiente de lo ocurrido, pero si de lo que ocurrió después.
Por aquel entonces, yo ya tenía atracones pequeñitos, de momento controlaba, pero después de eso, comencé a pensar en métodos para sentirme mejor a pesar de esos atracones, y vi en una serie a una chica que tenía bulimia y que vomitaba. Los ojos me hicieron chirivitas. Vi una salida a lo que hacía, pero sabía que era malo, y al principio eso era capaz de contenerme. Asociaba lo malo a vomitar, pero no a, por ejemplo, dejar de comer o a hacer ejercicio en exceso. Aquel verano me puse a dieta estricta y todos los días caminaba 4 kilometros y hacia 60 largos en la piscina. Me sujetaba las manos para no hacer ninguna locura.
Perdí los kilos de más, sí, pero no era suficiente. Al menos los atracones eran más pequeños y más espaciados en el tiempo, o cuando ocurrían no me sentía tan mal por que sabía que "una vez al año no hace daño" y que las personas delgadas, o al menos no gordas como focas, tenían derecho a comer lo que quisieran sin sentirse mal, ¿no? Esa es la creencia popular más extendida hasta el momento. Yo cada vez que piso un Mcdonalds o un Telepizza, me siento mal por el hecho de comer allí siendo una persona que está gorda, como si no tuviera derecho a comer lo que me de la gana cuando me de la gana por que me sobran kilos, siento que todo el mundo me mira y piensa "joder, normal que estés así de gorda, deberías de hacer algo productivo con tu vida y dejarte de mierdas, que no te lo puedes permitir", la sociedad nos ha diseñado para pensar eso, que las personas delgadas tienen derecho a comer lo que quieran y las gordas debemos de acomplejarnos y alimentarnos solo a lechuga, cuando no debería de ser así: yo debería de poder ir a cualquier sitio a comer sin sentirme mal por el hecho de comer lo que coma o de que me sobren 2, 10 o 20 kilos.
Pero bueno, retomando mi relato, pasé por un periodo de estabilidad relativa: los atracones eran menos frecuentes y más pequeños, no estaba contenta con mi cuerpo pero tampoco me daba asco al mirarme a un espejo como me pasa actualmente. Entraba en una talla 40, no estaba nada mal.
Empecé a salir con mi ahora exnovio, y a lo largo de esos casi 3 años fui recuperando todo lo que había perdido, la confianza y los kilos. Un determinante importante para esta relacion que teniamos era que él siempre pesaba 10 kilos menos que yo en la báscula, aunque de apariencia fuera igual o alrevés. Me acomplejaba muchisimo, pero bueno, tenía mucha confianza con él, sabía todo lo que había pasado y al principio, me ayudó muchisimo con todo ese tema de una manera dulce y tierna: con amor. Con amor del bueno, del de verdad.
Pero a medida que los años fueron pasando, ese amor del bueno fue desapareciendo y fueron apareciendo otros sentimientos, de los que hablaré otro día por que no son tan importantes para el desarrollo de la historia, y toda la dulzura con la que trataba el problema al principio desaparecia al mismo ritmo que aumentaban nuestros kilos. Me parece que era una de esas personas que si no te ve esquelética, piensa que lo que tienes es cuento y no lo asocia con un trastorno alimenticio, asi que empezó a emparanoyarse él, se metió a un gimnasio, me hacía sentir mal cada vez que le decía de ir a cenar o a hacer cualquier cosa y hacía agravios comparativos.
Estuve un mes y medio compensando los dos años de excesos desayunando a las 6 de la mañana, comiendo una barrita al desayuno, una manzana a la hora de la comida y no cenando apenas nada (a veces nada, otras una barrita energetica y poco más). Bajé 5 kilos de esa manera, y acto seguido volvieron los atracones. Cada vez más frecuentes pero no purgativos. Y un día comencé a hacer todas las locuras que no había hecho por saber que era malo durante 4 años: vomité, probé laxantes, deje de comer... todo a la vez, intercalado... he de decir que vomitar es lo que menos hacía y menos hago, intento siempre compensar de otras maneras por que mi cabeza asocia que no es tan malo (aunque se que en el fondo si). Sobretodo se dispararon hacia el final de la relación, cuando yo peor me sentía acerca de mí misma: me hacía creer que lo hacia todo mal y que era todo culpa mía, tenía una capacidad para darle la vuelta a la tortilla acojonantemente convincente, y encima tenía la autoestima por los suelos.
Tenía una amiga que tenía esta misma enfermedad, pero cuando le contaba acerca de atracones o purgas se enfadaba por que no queria que yo pasara por lo mismo, lo que no sabia por que nunca le conté es que ya estaba de mierda hasta el cuello. Como ella estaba muy jodida y muy mal (estuvo ingresada, estaba diagnosticada, etc) creía que el problema de ella era peor y contarle cualquier cosa le parecería (y es que creo que le parecía) una tontería, asi que simplemente lo comentaba en una cuenta privada de twitter que tengo para desahogar y entonces no se lo contaba pero se lo contaba ya que podía leerlo todo perfectamente en el twitter privado.
En fin, que fue algo poco a poco y en mucho tiempo, a diferencia de otras veces que las cosas asi se desarrollan en cuestion de unos pocos meses. Yo siempre me he sentido mal por comer y con mi cuerpo asi que supongo que era cuestion de que todo explotara un día, y el saco se fue rompiendo muy poco a poco... No se realmente en qué momento perdí el control de mi cuerpo en las comidas y en los atracones, tampoco se concretamente cuando se volvieron más frecuentes, ni cuando se volvió tan habitual pensar todo el rato en ello y en purgar de una manera o de otra, ya sea sobrandome a ayunar o a ejercitarme, con laxantes o vomitando, pero sí se como estoy ahora, y que esta semana es el principio del fin.
-Novia Cadaver

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