jueves, 20 de agosto de 2015

Decidí quererme.

Tengo un problema: creo que me quiero.
Desde hace años, desde siempre podría decir, la mayor parte de mi familia y gente de mi entorno me ha programado para que solo vea imperfecciones, para que solo vea todo lo que podría ser y, por suerte o por desgracia, no soy.
Pero eso se acaba conmigo hoy. Hoy me he dado cuenta de lo mucho que he crecido este último año, del daño que me hacía estar en una relación tóxica y de lo importante que es quererse a uno mismo, cosa que yo hasta 2015, 20 años más tarde de mi nacimiento, no había experimentado.
Jamás me había sentido cómoda enseñando mis piernas o mis brazos, ni mis pies, ni mi escote, ni poniéndome un bañador, mucho menos un bikini. Siempre pensé que tendría que conformarme con las sobras, con lo que nadie quería, con algo que estuviera a la altura de algo como yo (y puedo jurar que eso era bastante abajo).
He pasado por problemas de autoestima, trastornos alimenticios, bullying e incluso maltrato psicológico, y tras todo eso puedo decir que soy alguien nuevo. Alguien que se atreve a salir a la calle poniéndose lo que le de la gana y se atreve a mirarse al espejo, porque, sinceramente y aunque esté mal que yo lo diga, no estoy tan mal, coño.
Todos tenemos días mejores y días peores, y el proceso de recuperación es lento, pero me parece que he dado un gran paso, he cerrado una puerta y se me han abierto 30 ventanas. Y nadie es perfecto. Y qué más da si me salen heridas porque se me junten los muslos. Y qué más da que casi siempre tenga que irme de la tienda sin vaqueros porque mi culazo no entra, o tener que coger una talla o dos mas de la que me gustaría tener; luego me van a sentar genial.
Y todo el mundo merece sentirse como me siento yo ahora mismo: querida. Querida por mi misma. Porque eso de "yo no me quería nada, pero él me quería por los dos" nunca sale bien, de hecho sale catastróficamente mal, porque cuando estáis bien todo bien, pero cuando estéis mal... No solo va a saber darte donde duele, que lo hará, si no que tú te derrumbarás por los dos, y no hay nunca que darle tanto poder a una persona, sea novix, padre, abuelx, familiar o amigx.
Y cuando quieras cambiar algo, hazlo por ti. Porque nadie te diga qué y cómo comer; ellos no son tus médicos y no saben como esta tu salud ni los problemas que puedes tener detrás, eso sólo lo sabes tú. Porque nadie te diga como vestir; vistete como te de la gana y como mejor te sientas tú, así quieras salir a la calle en bragas en pleno diciembre. Porque nadie te recomiende dietas, gimnasios o sucedáneos si tu no se lo has pedido; nadie sabe si vas a correr o si estás todo el día con el culo en el sofá, estar gordo o tener sobrepeso no significa comer mierda y no hacer nada, y si quieres bajar 20 kilos y puedes hacerlo adelante y ya buscarás tú las dietas, gimnasios o sucedáneos que mejor te vengan a TI, porque TÚ eres quien decide cambiar, y yo decidí quererme.
                                                                                             -Novia Cadaver

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